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Consuelo

Consuelo

En ubikare hemos encontrado la manera de mitigar el dolor crónico de Consuelo cuando la medicación no puede hacer más. Las actividades que le ofrecen concentración, le permiten desconectar del dolor. Buscar las actividades específicas es un reto, y con Consuelo lo hemos logrado a través de los mandalas.

Bea, ENFERMERA

Nagore, PSICÓLOGA

Hoy vamos a hablar de Consuelo, una de nuestras primeras usuarias con una historia de superación a sus espaldas.

Consuelo es un ejemplo de fortaleza y de lucha, con 50 años fue de las primeras mujeres en sacarse el graduado escolar mientras trabajaba y sacaba adelante a sus tres hijos.

En los últimos años, convive con un dolor crónico a consecuencia de los años de excesos y esfuerzos laborales que ha tenido que hacer frente a lo largo de su vida.

Como ella menciona: “es muy duro vivir día a día con dolor” y a consecuencia de ello, su estado emocional se vio resentido. No encontraba motivación y se sentía sin ganas de hacer nada.

Hace un año y medio, Ubikare entro en su vida. En primer lugar para poder mitigar ese dolor que le afectaba diariamente y posteriormente para mejorar su bienestar emocional y es en ese momento cuando aparecieron los mandalas en su vida.

Consuelo siempre había sido una persona muy activa en la realización de actividades de costura, manualidades pero nunca había probado la pintura.

Una de las actividades que los profesionales de Ubikare recomiendan es la realización de mandalas porque es una técnica de relajación y concentración y además ayuda a desarrollar la creatividad. 

 

Como Consuelo relata, “Antes de comenzar a pintar, me fijo muy bien en el dibujo, después cuento y divido las partes del dibujo y por último pienso en las combinaciones de colores para que quede bonito”

Es decir, dentro de un simple dibujo se trabaja el razonamiento lógico, la concentración y la creatividad.

Consuelo no se esperaba que el resultado de realizar mandalas iba a ser tan gratificante para ella, “Me relaja, me tranquiliza y hace que no piense en el dolor, solo en pintar”.

Consuelo es un ejemplo de que a sus 84 años, se puede aprender y mejorar. No hay edad para conocer cosas nuevas, lo importante es tener ilusión y ganas y eso ahora a Consuelo no le faltan. 

Consuelo, USUARIA DE UBIKARE

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